MI PRIMERA COMUNIÓN DE CORAZÓN

Al recibir la Primera Comunión, después de tu preparación de catequesis, recibes en el corazón por vez primera a Dios. Recibes su cuerpo y su sangre y esto llena tu corazón de alegría.


Este sacramento fue instituido por Jesús durante la última cena, quien en compañía de sus discípulos tomó el pan y el vino y dijo: “Yo soy el pan de la vida, si uno come de este pan vivirá para siempre, pues el pan que yo os daré es mi carne, para la vida del mundo» (Juan.6, 32-34, 51). «El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna». (Juan 6,54).

“Solo búscame a mí. Tu cuerpo será mi santuario, ese lugar santo que recibe mi cuerpo, mi sangre y que me llena de gozo al saber y sentir el anhelo por recibirme.
Este anhelo no será siempre; a menos que guardes tu corazón. Ven y aliméntate de mí cada día de tu vida; y cuando sientas que te has equivocado ven a mí, reconcíliate y como un padre amoroso vendré de nuevo a ti en cuerpo y sangre.
Ámame con tu corazón; respétame. Di la vida por ti y mi sacrificio se repite en cada Eucaristía; así como mi resurrección cuando el sacerdote parta el pan y diga este es el cordero; arrodíllate y dame tu amor; como yo lo doy por ti. Busca la santidad y se mi templo; en cada cosa que haces.
Yo tu Señor te estaré esperando porque para ti tengo la vida eterna.
Mantén tu corazón de niño y cuando crezcas no permitas que nada te aleje de mí. Porque siempre estaré ahí en cuerpo y alma; sólo por amor a ti.

Jesús

«Quien come mi carne y bebe mi sangre está en mí y yo en él«

Juan, 6,56.

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